¿Qué hago con lo que me hace sentir Ecuador?
Nosotros, los que crecimos con la promesa de un nuevo Ecuador, estamos viviendo una etapa que nunca imaginamos heredar, un país donde la tristeza, la ansiedad y el miedo se han vuelto parte de nuestra rutina diaria. Yo soy un joven de 20 años, pero desde mi lugar quiero abrir preguntas incómodas: ¿qué hacemos con estas emociones que ni siquiera nos da el tiempo de procesarlas por dentro? ¿cómo enfrentamos el miedo de salir a la calle, la ansiedad de no tener oportunidades, y la tristeza de ver que nuestros sueños se achican frente a la realidad del Ecuador?
Ecuador dejó de ser un país donde tememos morir; ahora tememos vivir aquí. ~ Vargas Mite George.
Muchos de ustedes se reconocerán en estas escenas:
El joven que, después de años de estudio, piensa en migrar porque aquí no encuentra futuro.
La madre que mira con angustia a sus hijos y teme por su seguridad.
El estudiante que siente que su esfuerzo académico no basta porque el mercado laboral está roto.
El trabajador que ya no confía en un Estado ausente o cómplice de la corrupción.
Esto es la realidad, en Ecuador ya matan hasta por ser y no ser.
Datos que no podemos ignorar
- 4.619 homicidios intencionales en el primer semestre de 2025, un 47 % más que en 2024. Guayaquil, Durán y Samborondón concentran los puntos más críticos.
- 2.361 muertes violentas solo en el primer trimestre de 2025, la cifra más alta de los últimos diez años para ese período.
- Desempleo de 4,1 % (mayo 2025). Solo 34 % de la población tiene empleo formal con beneficios. Informalidad entre 45 %-56 %, subempleo cerca del 20 %.
- 331 alertas de corrupción en 2024, identificadas por la Secretaría de Integridad Pública: desde contratación pública hasta micro y macro corrupción.
Subsidios, crisis económica, ese golpe al bolsillo
El fenómeno de la reducción progresiva de subsidios a combustibles en Ecuador durante 2025 tiene raíces políticas y económicas. Los subsidios a combustibles, que representaban un gasto exorbitante con el diésel costando al Estado alrededor de US$ 1.100 millones anuales antes de la reciente eliminación del subsidio se volvieron un lastre insostenible para la estabilidad macroeconómica. Este gasto presionaba la deuda pública y limitaba la inversión en sectores estratégicos como salud, educación e infraestructura.
El factor internacional ha sido determinante. La inflación global y la crisis energética derivada de conflictos armados y disrupciones en las cadenas de suministro elevaron los precios internacionales del petróleo. En un país dolarizado y vulnerable a las oscilaciones externas, mantener subsidios significaba absorber costos fiscales cada vez más altos, reduciendo el margen de maniobra económica.
La decisión de recortar estos subsidios encierra una doble trampa, por un lado, resulta necesaria para recuperar credibilidad frente a organismos multilaterales y evitar escenarios de crisis financiera más graves. Por otro, golpea la economía de los hogares, en especial sectores medios y populares, generando protestas y debilitando el apoyo social al Gobierno. Este es un dilema clásico de las políticas de austeridad en economías emergentes el cómo equilibrar la sostenibilidad fiscal con la justicia social.
El Gobierno de Daniel Noboa ha dado un paso histórico al eliminar el subsidio al diésel en septiembre de 2025, lo que elevó su precio de aproximadamente US$ 1,80 a US$ 2,80 por galón. A la par, se mantienen y fortalecen otros subsidios, como el del gas doméstico (GLP), cuyo costo anual supera los US$ 870 millones, con el objetivo de proteger el consumo familiar. Además, se implementaron compensaciones para transportistas, agricultores y bonos sociales, en un intento de mitigar los impactos inmediatos.
La reducción de subsidios no es solo una medida contable: es el resultado de años de políticas fiscales erráticas, vulnerabilidades externas y limitaciones de un modelo económico dependiente. Aunque impopular, la medida busca evitar un colapso económico mayor y sentar las bases de un modelo más equilibrado.
La Asamblea Constituyente que propone Noboa
El 17 de septiembre de 2025, el presidente Daniel Noboa anunció su intención de convocar una Asamblea Constituyente mediante consulta popular. Si avanza, podría cambiar estructuras fundamentales del Estado. Aquí lo que hay que saber, lo que exige la ley, los riesgos reales y lo que tú, ciudadano, puedes exigir:
¿Qué pide la Constitución?
- La convocatoria debe hacerse por consulta popular.
- La pueden promover el Presidente, las dos terceras partes de la Asamblea Nacional, o el 12 % del electorado inscrito.
- La Corte Constitucional debe revisar si la propuesta es procedente: si no hay otra vía legal viable (por ejemplo enmiendas), si los cambios no vulneran derechos fundamentales.
Cómo sería el proceso real
- El Ejecutivo presenta la propuesta ante la Corte Constitucional, con la pregunta exacta, el estatuto de elección de constituyentes, el marco de temas que se tocarán.
- La Corte evalúa forma y fondo. Si dice que no, el proceso se frena.
- Si dice que sí, se convoca consulta popular: vota el pueblo para decidir si quiere Constituyente.
- Si se aprueba, se eligen constituyentes.
- Al final, la nueva Constitución debe someterse a referéndum aprobatorio.
Riesgos reales
- Que se intente usar la Constituyente como instrumento para concentrar poder: perder frenos institucionales, límites, contrapesos.
- Que la pregunta o los temas sean ambiguos, lo que permita al gobierno interpretar después lo que convenga.
- Que no haya transparencia en el proceso: elección de constituyentes, financiamiento, cronograma.
- Que los costos políticos, sociales y económicos recaigan sobre los más vulnerables.
Qué debemos exigir
- La pregunta exacta que estará en la consulta, sin un gato entre liebres.
- Que se publique el estatuto electoral completo: cuántos constituyentes, cómo se eligen, distribución territorial, participación ciudadana.
- Que se garantice supervisión independiente (observadores nacionales e internacionales).
- Que la Corte Constitucional actúe con autonomía.
- Que haya claridad de presupuesto, fechas, plazos.
¿Qué podemos hacer? No solo quejarnos
Podemos exigir políticas responsables, justicia independiente y combatir corrupción, sí. Pero también necesitamos algo dentro de nosotros que cambie: la fe. Porque solo una esperanza firme puede transformar el dolor en propósito.
Dios no es consuelo en teoría. Frente al país que parece no dar respuestas, Él sigue siendo respuesta. Frente al futuro incierto, Él sigue siendo certeza.
Dinámica diaria para transformar miedo en acción
- Toma una hoja en blanco.
- Escribe lo que más miedo te da del Ecuador hoy: inseguridad, desempleo, corrupción, injusticia… todo lo que te molesta.
- Al lado, anota una acción concreta y real o un gesto de fe que puedas hacer esta semana para transformar ese miedo en fortaleza: ayudar a un vecino, involucrarte localmente, orar, participar, denunciar algo concreto.
Hazlo con honestidad. No eliminará el miedo de golpe, pero puede devolverte claridad, convicción, y algo que los datos nunca pueden quitarte… dignidad. Porque incluso en estas situaciones, hay pasos pequeños que podemos dar… y hay un Dios que camina con nosotros, que no se cansa de creer en lo mejor de nuestro Ecuador.
Geonder
George Vargas Mite

